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domingo, 19 de mayo de 2024

Nudo



                                                                  Fotografía propia


Las historias suelen germinar en días inusuales, en escenarios color sepia, en tiempos desenfocados, cuando la vida se enreda en un nudo imprevisto.

 


miércoles, 15 de mayo de 2024

Textografía feroz

Hace poco me presenté a un concurso organizado por un centro cívico de Barcelona ( Centre cívic Matas i Ramis, de Horta) en el que pedían una TEXTOGRAFÍA.  

Me lo pasó un compañero del curso de fotografía (¡gracias, Javier!) diciéndome que era la persona indicada para participar. ¿Por qué? ¿ qué es una textografía? Pues resultó ser una estupenda idea: la combinación de fotografía con literatura. Un microrrelato combinado con una fotografía. 

Yo presenté una de las fotos del proyecto fotográfico que hice el año pasado, titulado Feroz, y basado en mi micro del mismo nombre. 

Mi textografía fue seleccionada entre las finalistas que se expondrán, y después me enteré de que me habían dado el tercer premio, Aquí la resolución del jurado. 

Mis caperucitas me están dando muchas alegrías. 

La exposición se inaugura mañana y dura hasta julio. 

Estoy contenta y colorada cual caperuza.  

Esta ha sido mi propuesta textográfica premiada. 




FEROZ

    En el pueblo no se habla de otra cosa que de la preocupante plaga de Caperucitas que asola nuestros bosques.

    Desde que desapareció su depredador natural las de rojo provocan accidentes, destrozan los huertos y remueven la tierra buscando raíces después de la lluvia. Por las noches merodean por los polígonos industriales y se acercan a los límites de la ciudad para hurgar en los contenedores de basura. Algunos municipios organizan batidas clandestinas que reúnen a los habitantes más siniestros de la comunidad.     Cada vez que los ecologistas proponen reintroducir el lobo ibérico, los ganaderos salen a la calle con escopetas y garrotes.

    Mientras tanto, ellas deambulan en pequeños grupos, con la mirada alucinada y mostrando una maraña de pelo color miel bajo sus harapientas caperuzas. Si se les acorrala cuando van con sus crías -esas deliciosas y pálidas criaturas- se revuelven y atacan con ferocidad.

    En el bar yo no me pronuncio sobre el asunto, pero estoy haciendo mucho más que todos esos charlatanes para solucionar el problema. Cada veintiocho días, siguiendo mi naturaleza, acudo al llamado de la luna llena. Me muerdo el aullido que brota de mis entrañas, y salgo de cacería.

 

martes, 9 de abril de 2024

Las otras

 

                                                                  fotografía propia


Me gustan los hombres, pero jamás me arreglo pensando en ellos. Qué sabrán de si visto con gusto, voy bien maquillada o repito modelito. Las mujeres, en cambio, me catalogan, me admiran o me critican. Y yo a ellas. Con la pasión que se requiere.

Empezaba a olvidar a mi exmarido, cuando supe que estaba con otra. La herida supuró de nuevo. No descansaba imaginando a esa desconocida. Mi informante señaló que era muy alta. Todas las chicas espigadas que veía por la calle, en el autobús, en el súper…podían ser Ella. Yo las observaba con descaro, escrutando cualquier detalle delator. Un día una chica altísima que hablaba por el móvil ─ ¿con mi ex? ─ me sostuvo la mirada. Yo no me achanté ante ese desafío, claro, y respondí como merecía.

Ahora hay otro hombre en mi vida. Ya no me preocupa el destino de aquella larguirucha con mañas de arpía. Estoy contenta, centrada en esta nueva relación. Para sentirme del todo satisfecha solo debería indagar un poco más. De momento sé, lo dijo mi novio, que su ex era bastante bajita. Ya noto la adrenalina trepando por mis músculos. La nueva temporada de caza está al caer.


Este microrrelato participa en la convocatoria actual de Esta Noche Te Cuento, con el lema impronunciable SCHADENFREUDE, que vendría a ser algo así como "Alegría por el mal ajeno". Aquí, en la web del concurso.

sábado, 30 de marzo de 2024

Politeísmo en Barcelona

Zeus/ Júpiter 



Afrodita/ Venus



Poseidón/ Neptuno



Ares/ Marte



Hermes/ Mercurio



Apolo/ Febo





Instantáneas de edificios y figuras humanas tomadas paseando un par de mañanas por Barcelona,  que muestran lo contemporáneos que son los dioses griegos y romanos. 

miércoles, 20 de marzo de 2024

Tarjeta de memoria

 





Naces. Todavía te sientes uno con mamá. Una caricia de seda te roza cuando escuchas Duerme mi niño, que ya anochece, vuestra nana favorita. Oyes, de fondo, la voz cantarina de la abuela Carmen mientras dobla la ropita blanca y azul. La yaya Juanita te canta Cachito mío para despertarte. Todas te cantan. Papá también, pero distinto. Creces un poco y cambia el repertorio:  Debajo un botón y Arre borriquito son los nuevos hits.

Subes a un avión. Gritas durante el aterrizaje: “¡Nos vamos a estrellar!” justo antes de que Ana vomite un líquido lleno de grumos. Tarareas Eran uno, dos y tres, los famosos mosqueperros durante el viaje hacia la casa nueva en la isla del volcánLa repites en el festival de fin de curso, sin vergüenza y con el pelo cortado como si llevaras media cáscara de limón en la cabeza.  Te haces amigo de Samuel. Agarras a Ana de la mano al cruzar el parque mientras los dos recitáis Que viene la A y la mami arrastra la sillita roja. Quitas las rueditas de la bicicleta. En la tele ves más capítulos de Los Mosqueperros También a Hugo diciendo: Tranquilo, concursante, que es más fácil de lo que parece. Escuchas a Rosa León, cantando los poemas de María Elena Walsh en el tocadiscos. Sientes pena por la vaca estudiosa.

Vuelves a subir a un avión. Ahora no gritas. Recuperas la cama amarilla y el catalán. Escuchas casetes con cuentos, algunos te dan un miedo que hace cosquillas. Grabas entrevistas a Ana y canciones absurdas en una cinta regrabable. Natillas, danone, listas para tomar. Ves Basil el ratón superdetective y todas las de Disney en vídeos VHS. Pero sobre todo Basil. También Magic English. Te dicen que vas a tener dos hermanitos a la vez. Cuando dejan de ser larvas, juegas con Víctor y Sara a perseguirlos gateando por el pasillo. Les pones un rato tus auriculares.

Otra vez cambias de ciudad. Todas las pantallas suben a un camión enorme.  Todas menos la gameboy, con la que juegas durante el viaje a Donkey Kong y a Super Mario. Compruebas con alegría que no les ha pasado nada ni a Bola de dragón ni a las Tortugas Ninja con el traslado de la tele. Y que Mates Blaster sigue en el diskette del ordenador. Conoces a otros niños en el nuevo cole. Te acostumbras a ese paisaje blanquecino que huele a salitre y a fueloil.

Regresas a Barcelona. Aprendes geografía con los traslados y con el CD Room ¿Dónde está Carmen Sandiego? Deseas que llegue el verano para jugar con Ana y las primas a Bomber man en la Nintendo del tío Lluís. En invierno te lanzas al tablero de ajedrez. Viajas en la tercera fila de la Voyager marrón mientras suenan canciones en inglés. Los gemelos crecen, pero aún necesitan sillitas. Lees los libros de Harry Potter a medida que vas cumpliendo su misma edad.

Te regalan la moto. La tuneas y le recortas el tubo de escape. Dejas de leer y no quieres estudiar. Retas a los profesores. Y empiezas a fumar, a beber, a salir. Te cuesta volver a casa, hay demasiado por descubrir. La música SKA, por ejemplo, que pones a todo volumen en el ordenador mientras te duchas. En tu walkman se alojan tus afines: Lehendakaris muertos, Los chicos del maíz, Gatillazo, Estopa. Tu madre no comprende las leyes de la jungla. Tu padre espera, disponible. Ves el video Sleepers en bucle, sin saber aún por qué.

Acabas el bachillerato en el nocturno mientras descargas camiones, repones productos o te desesperas en una cadena de montaje. Te cansas. Te sacas la selectividad. Te matriculas en Derecho y te presentas allí con tu chándal poligonero, tu cresta y tu cicatriz. 

Eres capaz de compaginar lo underground con lo académico. Te sigues refugiando en los amigotes de siempre y en la música OI. Acabas la carrera. Premio extraordinario. Laura y tu sois dos rebeldías que se mimetizan y se hacen bien. Mientras la torre de tu ordenador acumula textos enjundiosos el joystick echa humo en el ordenador de Víctor.

Experimentas la soledad del doctorando en Münster, Friburgo, Buffalo y Zaragoza. Corres para espantarla con tu MP4 y te refugias en las bibliotecas y en tu USB.

Madrid se hace querer, con Sofía y el smartphone. Te sientes reconocido. Necesitas una memoria externa para alojar toda tu tesis. Sara es la mejor aliada. Lo consigues. También la plaza de profesor lector. Y el piso con Sofía.

Continúas escuchando Boikot. Sigues con tus amigos. Con tu despiste. Con tu inteligencia y tu rebeldía. Con tu bondad y tu decencia.

Hoy cumples treinta y cinco. Tu madre te felicita con esta tarjeta. Te regala una versión de tu vida extraída de su particular dispositivo de almacenamiento de memoria, situado en un lugar equidistante entre el cerebro y el corazón.

¡Felicidades, Carlos!

viernes, 16 de febrero de 2024

Creación

Ona Salvador es una chica a la que no conocía. Una artista que pinta murales. Un día me la encontré, a la vuelta de uno de mis paseos con Gala, pintando un muro. Me permitió hacer un seguimiento fotográfico de la evolución de su trabajo. Muchas gracias, Ona. Me ha encantado ser testigo de esta creación.  




















martes, 16 de enero de 2024

Apocalípsis cotidianos ( Reseña de "2 horas, 15 minutos para el fin del mundo", de Ernesto Ortega)

 

La conciencia de un final dota de sentido a cada acto ante la posibilidad de ser el último. Esto es lo que parece sugerirnos Borges en su relato El inmortal.  La inmortalidad se convierte así en la más terrible de las condenas, convirtiendo a la muerte en algo deseable. La muerte como fin del mundo individual. Pero sabemos que hay otros mundos, aunque estén en este. Alguien tenía que encargarse de detallar sus finales.

Ernesto Ortega nos entrega dieciséis finales de mundo de la mano de la Editorial Talentura. Dieciséis escenarios que se podrían leer en dos horas y quince minutos y que nos dirigen, cronometrados a pie de página, hacia el inevitable final del libro. Mientras los leemos, con la apremiante sensación de que esa experiencia también va a terminar, nos deleitamos en el contenido y en la forma de cada uno de ellos.

Ubicados en espacios abiertos (isla, desierto, plaza…) o en lugares claustrofóbicos (zulo, sala de espera, avioneta, oficina…) los personajes de estos relatos experimentan un límite añadido a los parámetros físicos habituales: la densidad que adquiere el tiempo cuando éste se convierte en un recurso escaso. Podríamos decir que todos los habitantes de este universo viven al límite porque el tiempo se contrae y como consecuencia la vida se hace más intensa y las emociones más contrastadas. Y me atrevo a afirmar que en este experimento literario hay mucha vida, voces diversas y emociones muy bien perfiladas.

En los relatos de “2 horas, 15 minutos para el fin del mundo” hay gente que se sueña mutuamente hasta la duda vital, otros que prefieren perderse en el desierto a aceptarse como vulgares turistas; ciudades que observan, como si fueran un gran ojo, el final de un amor; un atleta intentando recorrer lentamente el pasillo más largo mientras rememora la persecución que le llevó allí; cábalas-también persecutorias-a la espera de un diagnóstico, la prosaica jubilación de Pretty Woman, un síndrome de Estocolmo a la inversa, alguien que rellena su vacío lanzándose al mismísimo vacío, un monólogo que se convierte en diálogo tras un pestañeo, perversiones frigoríficas, la memoria de los objetos…todo cosido con puntadas firmes que bordan el fin de una relación, del pasado, de la inocencia, de la vida o de una isla.

Y aunque entre cada relato y el siguiente haya que dar un salto en el vacío, una vez superado ese abismo nos queda una grata sensación de fiesta.  Una fiesta parecida a la que describía Roberto Juarroz en uno de sus poemas verticales:

A veces me parece
que estamos en el centro
de la fiesta
sin embargo
en el centro de la fiesta
no hay nadie.

En el centro de la fiesta
está el vacío.

Pero en el centro del vacío
hay otra fiesta.

 

No hay apocalipsis que no se deje atrapar por la delicada y precisa prosa de Ernesto Ortega. Recomiendo la lectura de estos cuentos tersos y redondos antes de que la cuenta atrás nos sorprenda al final de alguno de los numerosos mundos que habitamos.  


Reseña publicada en la revista Quimera de este mes. Gracias a la revista y a Ernesto por confiar en mi lectura de esta joyita.