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viernes, 10 de septiembre de 2021

Los puntos sobre las íes


 

Nos tiene acorraladas contra un muro que supura un agua corrosiva. Somos varias mujeres. Estamos desnudas, aterradas. Parece muy indignada. Como si contuviera una furia áspera, arenosa. Como si tensara un cable. Pétrea como una estatua de mármol, imponente como una guardiana de campo de concentración. Ahora se dirige a mí y me riñe con esa actitud que tanto admiro en los actores: controlando la situación sin necesidad de alzar la voz, solo torciendo ligeramente la boca y entornando los ojos.

No sé cuál era el motivo de su enfado, pero la humillación a la que me ha sometido la estricta gobernanta del último de mis sueños hace que experimente un enorme alivio al despertar. A pesar de que lo primero que ven mis ojos es la gotera que la vecina de arriba se niega a reparar. A pesar de que hoy me estreno como presidenta de la comunidad de vecinos. A pesar de que en la lista de asuntos a tratar en la reunión destacan unos cuantos puntos  enormes y antiguos─ a colocar encima de sus correspondientes íes. A pesar de que soy incapaz de entornar los ojos como hacen los actores cuando dan miedo.  


3 comentarios:

  1. A veces la vida real da menos miedo que algunas pesadillas. En la vida real lo normal es morir de un bostezo, en los sueños puedes morir mil veces de mil maneras diferentes...

    Lo peor sería tener un sueño en que fueses presidente de la comunidad, lo peor de los dos mundos.

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    1. Jajaja, me dan escalofríos solo de pensar en ese sueño innombrable que mencionas.

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  2. No sé cuál de las dos pesadillas es peor: si la soñada o la real...

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