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miércoles, 31 de julio de 2013

Grietas


Cuentan de una marquesa que ,para solucionar el misterio, contrató sucesivamente a un mayordomo con dedicación exclusiva, a un sabueso de olfato prodigioso y a una agencia de detectives. Fracasó. La encontraron colgada de su pálido collar de perlas. No hay ama de casa -si alguna dice lo contrario miente- que conozca el insondable lugar a donde van a parar las parejas de los calcetines que cada semana, impares y resignados, acaban en el cesto. Allí esperan, desmayados, el regreso de sus mellizos que en un momento de descuido se deslizaron por alguna rendija del tiempo o del espacio a un mundo paralelo. 
En su desesperación -y conociendo el carácter universal del problema - a una ama de casa se le ha ocurrido la idea de patentar la venta de tríos de calcetines para erradicar la tristeza que cunde en el cesto y en los pies de su familia. Pero está demasiado ocupada buscando grietas en los cajones, la lavadora, la ropa de la plancha y su propia memoria. Una vez miró en la papelera de reciclaje del ordenador, también al otro lado del espejo. Cada noche espera inútilmente encontrarlos en sueños. A veces piensa en el lado oculto de la luna. 
No pierde la esperanza, sabe que un día los encontrará. Acompañados de cinco generaciones de antepasados, un par de enanos de jardín, un continente sumergido, los veranos de su infancia, la zarina Anastasia y el osito de peluche.


Este microrrelato fue publicado en los Entremeses Literarios del blog El jinete insomne, en mayo del 2011. Las gracias a Guillermo Mayr, a quien le corresponden.Éstas, y unas cuantas más. 

jueves, 25 de julio de 2013

Mirar

“Yo creo que uno mira las pinturas con la esperanza de descubrir un secreto , pero no un secreto sobre el arte , sino  sobre la vida “ John  Berger




Hace dos años, en el museo de arte contemporáneo de Friburgo ( Alemania) , descubrí la existencia de unos cuadros que me impactaron mucho porque reflejaban muy bien lo que Silvio Rodriguez canta , en una de sus canciones más conmovedoras :  "¿A donde va el mantel de la mesa, el café de ayer , a dónde van los pequeños, terribles encantos que tiene el hogar ?" 



 El autor de estas pinturas que invitan a quedarse a vivir dentro del cuadro  es Rudolf Dischinger.
La ciudad de Freiburg es toda ella una preciosidad, incluidas las tapas de sus alcantarillas. 
Hay que mirar todo y en todas las direcciones




martes, 9 de julio de 2013

Viaje de ida y vuelta



Hace ahora dos años iniciaba un viaje de 15 días por el centro de Europa (Suiza, Alemania, República Checa, Polonia e Italia) gracias a dos billetes Global Pass de Interrail y una cámara de fotos que gané con este relato en el I certamen de relatos cortos Valencia Parque Central. Los relatos ganadores los convirtieron en cortos Levante Televisión, patrocinadora del concurso, y los emitieron en esa cadena una temporada .No estoy segura de si el relato ( tenía que transcurrir en un tren) es suficientemente bueno, pero el viaje fue genial.

jueves, 4 de julio de 2013

¡Llueve!


Al principio Mónica no puede entender qué les pasa. A qué obedece semejante comportamiento. Al primer repiqueteo contra la uralita del parking los quince se levantan como si hubieran recibido una descarga eléctrica o una señal interna para unirse a un grupo de animales que inician una migración. Se dirigen a la ventana, desde donde observan en estado de trance eso tan raro que cae desde el cielo. Solo está lloviendo, el típico aguacero primaveral. Pero los niños lo observan con la misma ansiedad con la que ella reaccionaba las pocas veces que nevó estando en el colegio  y todos se asomaban a las ventanas haciendo caso omiso de las órdenes de los profesores.
            Algunos tocan los cristales, como si quisieran acudir a una llamada inaudible para su profesora y se extrañaran de encontrarse con esa superficie transparente, fría, que se empaña de vaho y que les impide salir. Las bocas abiertas y los hombros adelantados, no dicen nada, solo miran sin entender. No entienden  ese brillo de suelo recién fregado que de repente tiene todo el patio, que los charcos sean espejos  en donde se refleja todo el edificio, ni el movimiento de las hojas verdes que ceden al peso del agua como si les estuvieran peinando. Es inútil decirles que se vuelvan a sus mesas y continúen con las actividades. Los rompecabezas, el lego  y los dibujos se han quedado a medio hacer, en un desorden que sugiere una belleza indolente, los restos de  la vida meticulosa que construyen  estos niños de tres años cada día entre esas cuatro paredes. Un paisaje digno de una fotografía, si no fuera porque lo que ahora tiene que retener en su retina a toda costa son las caras de sus alumnos: los ojos enormes llenos de pestañas aleteando como mariposas, los labios entreabiertos, las orejas coloradas y los  pelos revueltos de esos niños que tantos desvelos le proporcionan, pero que ahora están iluminados y congelados en una imagen que pretende atesorar para siempre.
            Mónica desiste de intentar  controlar la situación y empieza a disfrutar de ese derroche  de agua que disuelve todas sus costras y cristales interiores, que crujen al principio y después fluyen con el  líquido como si se hubiera roto alguna compuerta. Y en un instante cae en la cuenta de que la aridez que se había instaurado en el paisaje acaba de ser derrotada por las primeras lluvias contundentes tras  un año y medio de sequía. La mitad de la vida de sus alumnos.  Probablemente nunca habían visto llover. 
La semana que viene aprovechará para explicarles más cosas sobre la lluvia, y también sobre el granizo y la nieve. De momento, en un arrebato inconsciente y eufórico,  les abre la puerta para que salgan al patio.



 Este relato , traducido al catalán, forma parte del libro "100 situacions extraordinàries a l'aula" que escribí a cuatro manos con Jordi de Manuel
Guillermo Mayr  ha tenido la generosidad de publicar este texto en sus "Entremeses literarios" de este mes en su interesantísmo blog "El jinete insomne".¡Gracias ! .http://eljineteinsomne2.blogspot.com.es/2013/07/entremeses-literarios-clxviii.html

miércoles, 26 de junio de 2013

Oficina de objetos perdidos


Fue uno de los trabajadores del Metro quien lo encontró. Muy temprano, al abrir la verja que lleva a los andenes. Notó un movimiento impreciso, como una sombra, y pensó que sería un perro o un mendigo que se hubiera quedado encerrado adentro la noche anterior. Le persiguió escaleras abajo y pudo ver un cuerpo sin pigmento, escurridizo y leve, que se deslizaba entre el suelo y las paredes de la estación solitaria. Cuando parecía que iba a perderlo en el interior del túnel, algo en el suelo, de naturaleza adhesiva o rugosa, detuvo al insólito ser. Frenó bruscamente y toda su materia rebotó con temblores de gelatina. Se enroscó sobre si mismo protegiéndose de todo lo que fuera sólido, luminoso o estridente, y dejó escapar un gemido que parecía proceder de otro mundo.
Lleva ya dos días en la oficina de objetos perdidos del Metro. A su lado un paraguas, un reloj, un móvil y un sombrero mejicano. Mueve sus extremidades nervudas tras el cristal. Sus ojos traslúcidos y tersos aun brillan con la esperanza de que alguna de las muchas criaturas pálidas como larvas que pueblan por las noches la Barcelona subterránea le perdone la terrible imprudencia de haberse demorado hasta la madrugada, y acuda urgentemente a rescatarlo.


Este microrrelato fue incluido en la antología Mar de Pirañas, de la editorial Menoscuarto.
Fuente ilustración: Alice Vegrova 


viernes, 21 de junio de 2013

Cómplices


 Cuando subió la persiana, la luz avanzó decidida hacia el espejo, despertándolo de su largo sopor veraniego. El espejo reaccionó con eficacia, devolviendo los haces de claridad hacia el espacio recién iluminado.
Al topar  con el cuerpo opaco de la niña, lo envolvió, detectó sus límites y comenzó a acariciar su  silueta sobre un  fondo de partículas que  flotaban perezosas en el aire. Una vez dibujado el perfil, nuevos rayos de luz  empujaron los contornos de vuelta hacia el espejo. Un raro temblor, como de aguas que se expanden, recorrió su superficie fría y lisa. La lámina fue fiel,  aunque confundió como siemprela izquierda y la derecha. Pero en el fondo de sus ser, allí donde se produce  el diálogo constante de la luz con el metal, no aceptó la nueva versión, llena de volúmenes recién estrenados,  de esa criatura que conocía desde hacía doce años  y que ese Septiembre volvía diferente , con el cuerpo desajustado  y el alma mareada.

La fiereza de sus ojos le confirmó que ella tampoco se resignaba a  esa sorprendente transformación que le había sobrevenido sin su consentimiento.


Con este texto he participado en la edición de Junio de "Esta noche te cuento", http://estanochetecuento.blogspot.com.es/ , con el tema "En el espejo"

martes, 18 de junio de 2013

¡Cateado!


Si me lo llegan a contar, aparte de partirme el pecho, no me lo hubiera creído. Pero me pasó a mí. ¡A mi! Uno no debería creer en la mala suerte, pero hay cosas que te hacen perder la fe en las leyes  de la estadística para empezar a ser un defensor a muerte de las de Murfi.
Me curré una portada fantástica. Con fotos y letras sombreadas. Lo llevé a encuadernar a una copistería. Entregué el trabajo dentro del  plazo fijado. Ni siquiera lo imprimí directamente, no hice un copiar-pegar, sino que  perdí el tiempo pasándolo al Word para poder así cambiar algunos detalles y darle un toque más “personal”. Antes de entregarlo me lo leí de arriba abajo para ver como quedaba, y de paso  para recordar de qué iba la historia.Para colmo, en la opinión personal dije que me había parecido muy interesante y felicité al profesor por elegir unas lecturas tan adecuadas a nuestra edad.Si lo llego a saber  le hago la pelota yo  a ese plasta, lo tiene claro…Pasé el corrector y, tal como imaginaba, no había ni una sola falta de ortografía.
Hice muchísimo más de lo que hacen mis compañeros habitualmente, de lo que yo mismo suelo hacer. Y a ellos  los han aprobado, aunque sus trabajos seguro que eran una mierda, llenos de faltas, de chorradas y de tópicos. La única diferencia fue que tuve muy mala suerte. Imposible tener peor suerte, la verdad. ¿Cómo podía yo saber que el documento que me bajé de elrincóndelvago sobre la novela que teníamos que leer, precisamente ése archivo- y  mira que habían donde elegir-  lo había subido a esa puñetera web el mismísimo  profesor que me daba castellano?

                     

La foto , como casi siempre , de Elías Ruíz Monserrat , ¡Gracias!
Con este texto quiero recordar que me hacen falta historias "extraordinarias"que pasen en las aulas, para el libro que estoy escribiendo con Jordi de Manuel. Si alguien se anima a contarme alguna que me escriba un mail privado.