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jueves, 4 de abril de 2013

Una mujer nos mira



Una mujer nos mira desde una fotografía. Tiene  una mirada entre desafiante y melancólica.
Una mirada que atraviesa la cámara y el cuerpo del fotógrafo, sale de la imagen en blanco y negro y viaja en el tiempo para llegar totalmente nítida a la retina de los que la miramos ahora, tantos años después.
Ella acaba de dar a luz. Está inflamada. Su cuerpo aun está impregnado de ese olor a antisépticos del que no se puede desprender. Todavía puede sentir el tacto rasposo de sábanas lavadas demasiadas veces con lejía, el aire blanquecino y el sabor a silencio del hospital.
La cicatriz le estira la piel, apenas puede caminar. Es el primer paseo desde que nació su hija. Cada vez que hace un gesto algo exagerado como estornudar o reírse , la cicatriz le recuerda que todo ha cambiado , que su cuerpo se ha vuelto definitivamente consciente, que sus glándulas y sus vísceras van a darle, a partir de ahora , cuenta exacta de sus producciones y sus movimientos.
También sabe que su suegra y su cuñada, que miran con arrobo a su hija, no entienden nada. Su cuñada también va a tener un bebé  en poco tiempo, pero todavía es inocente, como si fuera virgen. Su suegra toma a la niña como un ave de presa agarraría un alimento de su pertenencia, disputándoselo a otras aves. Tampoco entiende lo que pasa, o mejor dicho, ya no se acuerda.
Lo que nos quiere decir la mujer es misterioso y difícil.
Tiene que ver con una mezcla de agotamiento y emoción lenta, con una nostalgia tremenda  de la juventud, y a la vez con un interés obsesivo hacia esa muñeca con vida que le ha crecido adentro sin control y que su cuerpo ha volcado al exterior como si se le diera la vuelta a un calcetín.
Tiene que ver con una vibración dulce y viscosa que a partir de ahora derramará  en todo aquello que  le produzca ternura. También con una fragilidad nueva, como de copa de cristal, que ya no la abandonará.
Tiene que ver con algo indestructible que hoy- casi cincuenta y un años después- recibo yo, su hija, al encontrar la fotografía revolviendo en el álbum familiar.


4 comentarios:

  1. Qué bien lees las fotografías, Paz, eres una experta. Besos

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    1. ¡Gracias Araceli! ese es mi vicio:leer. Leo de todo:desde libros hasta fotos pasando por prospectos, paisajes y caras. Soy una "leona" :-)

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  2. Suscribo, palabra a palabra, lo dicho por Araceli. ¡Impresionante, Paz!

    Un abrazo,

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