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viernes, 13 de diciembre de 2019

Salida de campo



Una vez recogidas todas las sondas, regresamos con los datos para hacer una caracterización del planeta.
En una primera aproximación podríamos decir que los organismos mejor adaptados, más abundantes y que mayor diversidad presentan son unos heterótrofos pequeños y coriáceos que sobreviven en cualquier hábitat y que atravesados individualmente por una estaca diminuta, uno de cada modelo están ampliamente representados en ciertos edificios lóbregos donde se guardan ejemplares inmóviles de todas las especies.
Poseen cuernos, mandíbulas, patas robustas y variadas protuberancias. Están cubiertos por escudos metálicos o de un negro opaco. Su éxito no ha ocurrido y eso dice mucho en su favor  en detrimento de ninguna otra especie. Son ubicuos, discretos, resistentes. Y  humildes.
Otro grupo de organismos muy curioso lo constituyen unos seres con cuatro extremidades, una cubierta de pelo y que guardan a las crías adentro extrayendo suero de su propia sangre para alimentarlos en las primeras fases de vida exterior. Es un producto tan reciente en la Evolución que aún no sabemos si tendrá continuidad. Probablemente se trate de un experimento arriesgado de la Selección Natural que a la larga resultará fallido en comparación con los verdaderos habitantes por derecho propio de este mundo. 
El diseño más delirante dentro de este grupo lo presenta una especie que se autodenomina “humana”. A diferencia del resto de los mamíferos así llaman los humanos a los de su condición poseen una implantación discontinua y absurda del pelo sobre sus límites, y pretenden sostener todo su peso sobre dos únicos pilares acabados en ínfimas superficies, lo cual les obliga a desplazarse de manera torpe y tambaleante. Tienen una gran facilidad para poner etiquetas a todo, así que no se les ha ocurrido nada mejor que llamar coleópteros ( o escarabajos) a la especie dominante, según consta en la lectura de sus códigos binarios. La convivencia entre ambos grupos nunca fue muy fluida en general los humanos muestran una marcada hostilidad hacia el resto de las especies y una avidez por destruir todo lo que está a su alcance, hasta el punto de estar modificando la temperatura global de su propio planeta─, aunque parece que en algún momento los humanos (también llamados hombres) fueron sabios y adoraron a los escarabajos. Más adelante, uno de ellos, en un texto fundacional y profético,  tuvo la clarividencia de reconocer la superioridad del escarabajo transformándose en uno de ellos. 
Así como los coleópteros poseen una metamorfosis completa y contundente,  con exoesqueletos que les blindan contra el entorno hostil y corrosivo del planeta, los hombres permanecen siempre como larvas blandas, totalmente vulnerables a los agentes externos. Necesitan construirse coberturas artificiales, pues en ninguna fase vital poseen caparazón.  Se observa, pues, una interesante neotenia. De alguna manera conservan características juveniles toda su vida, siendo los casos más inquietantes los individuos que se hacen llamar (ese afán por poner nombres….) artistas y científicos. Los especímenes pertenecientes a estas categorías continúan durante toda su biografía realizando una  serie de actividades que en el resto solo es propia de las primeras fases del desarrollo: la capacidad de asombro, el juego, la investigación. 
Quizás  y esto es sólo una conjetura─ la rareza de estos comportamientos sea la única tabla de salvación que le queda a esta especie suicida en el Planeta Escarabajo.


domingo, 1 de diciembre de 2019

Reseñas de Jardinería de interior



Rubén Castillo Gallego, en su  blog de reseñas literarias Librario íntimo hace (noviembre 2019) una lectura muy generosa de mi libro, que empieza así:

"Una de las mayores virtudes de los libros de microrrelatos es la diversidad de sus propuestas, el hecho fascinante de que en un solo volumen burbujeen y brillen docenas de argumentos y soluciones narrativas distintas. O, dicho de una manera gastronómica, quelos lectores seamos invitados a un menú degustación en el que los platos nos llenan de colores, formas, olores, sabores y sonidos de la más variada condición. Paz Monserrat Revillo nos propone en las páginas de Jardinería de interior (Enkuadres, 2019) un festín majestuoso y saciante, en el que las sorpresas se van sucediendo sin que nuestro asombro baje nunca de la meseta de calidad que su mano imprime a los textos" (...)( continuar,  en el blog de Rubén)





Francisco Rodríguez Criado, en su blog "Modelnos" escribió, en Julio del 2019,  sus impresiones acerca de mis microrrelatos en una reseña titulada Defensa apasionada de la jardinería de interior...y de los microrrelatos , de la que extraigo un fragmento:

"A todos aquellos lectores que aún mantengan cierta resistencia a este género (y por supuesto a los que hace tiempo se rindieron a él), les recomiendo Jardinería de interior, de Paz Monserrat Revillo, publicado recientemente por la editorial Enkuadres, en su colección Microsaurio, con prólogo de Antonio Báez.
Monserrat Revillo demuestra en este manual de jardinería, compuesto por casi un centenar de microrrelatos, cuentos ultrabreves, minificciones, historias muy cortas, ponedle el nombre que queráis, que a veces la alta literatura se encuentra en la pequeña literatura, de igual manera que, como nos enseñó «El Aleph» de Borges, todo el universo reside en un pequeño sótano." ( aquí completo) 






La reseña de Raúl Ariza, escrita para la revista Quimera en el ejemplar de noviembre de 2019, titulada Pura vida, está entera en esta otra entrada de mi blog. Copio a continuación el primer párrafo

"La microficción nació en literatura con un objetivo –que en realidad son muchos dentro de uno solo– que es mayúsculo y, además, aparentemente inasumible para un género de extensión tan pulgarcita. Esa titánica razón no es otra que conseguir la hazaña filosófica de relatar el presente, constituir el gran catálogo de nuestras miserias cotidianas, retratar la razón de nuestra vulnerabilidad, e indexar, por supuesto, el inventario de los vicios más ocultos que corroen los pilares de nuestra mortal existencia. Es decir, en resumen, nació para explicar la vida, algo que, por increíble que parezca, algunos libros de microrrelatos –los menos, eso sí– acaban consiguiéndolo. Jardinería de interior (Paz Monserrat, 1962) es uno de estos pocos."







Elena Casero es una fiera. Una devoradora de libros. Un ejemplar único entre los depredadores,que tras devorar a su presa la regurguita enterita después de una digestión limpia y sin huesos ni sangre. Al poco de salir el libro ( en julio) ya se había tragado mi jardín y escribía sus impresiones en su estupendo blog.

"Como dice el escritor Antonio Báez en el prólogo de Jardinería de Interior, Paz Monserrat demuestra un dominio absoluto de la sencillez y la naturalidad para llevarnos a los mundos imposibles.
Leyendo los microrrelatos de Jardinería de interior, te percatas de lo aferrados que estamos a lo terrenal, a lo que consideramos tangible y huimos o no somos capaces de ver lo distinto, lo que está o se manifiesta, por ejemplo, en la mampara de una ducha o en el fondo de un bolso.
Quizás, y de eso sabe mucho Paz, por efecto de la genética  o de la tontuna, perdemos esa habilidad conforme dejamos la niñez atrás y ya no tenemos espacio en nuestra mente para la imaginación, para la observación fuera de lo que la mirada te impone.
Para ayudarnos a ver lo invisible, Paz se vale de la genética o la botánica. O de la vida de un instituto a través de profesores o alumnos. De la niñez perdida y encontrada por azar"( En su blog Elena continua y copia tres micros) 




Muchas gracias a los cuatro, que habéis leido mi libro con tanta generosidad y os habéis molestado en escribir vuestras impresiones para otros lectores.