![]() |
Fotografía de Elías Ruiz Monserrat |
En el mismo instante en que el
equipo de arqueólogos comunicó que habían localizado las ruinas de Troya, una
sacudida sísmica recorrió la espina dorsal del resto de las Artes y las Ciencias.
Expertos de todas las disciplinas entraron inmediatamente en acción. Desde
entonces todos quieren saber. Equipos oceanográficos rastrean el centro del
Atlántico en busca de cierto continente sumergido. Geólogos y buscadores de oro
insisten en haber vislumbrado destellos de El Dorado selva adentro. Un congreso
de filólogos se ha reunido de urgencia para debatir sobre la pipa incorrupta
encontrada en un sótano de Baker Street y también sobre esa trenza desvaída que
luce una calavera en la cripta veronesa de la familia Capuleto.
Los zoólogos buscan dragones
en el orden de los Saurios. Los alquimistas se afanan en sus laboratorios. Hay
indicios de que el esqueleto congelado del gigante hallado en Katmandú pertenezca
a un tal Yeti, y en los lagos escoceses patrullan las lanchas día y noche.
Aprovechando este universal despliegue
de curiosidad, yo estoy empeñada en averiguar de una vez si es cierto eso que
me repites cada vez que te arrepientes de hacerme lo que me haces. Esa absurda
fantasía de decirme que me quieres.
¡Plas!, plas!
ResponderEliminar¡Favor que me hace!
Eliminar