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lunes, 12 de octubre de 2020

Constelación familiar

                                                                   


                                                                                                                           

                                                                                                                                  A María Iglesias

Desde la fotografía en sepia, la niña de blanco la observa con una mirada antigua, como de saberlo todo. Lleva tres generaciones balanceándose en esa mecedora de mimbre con su almidonado vestido de hilo.
Por fin ha encontrado a la destinataria apropiada para su acuciante súplica. La reconoce en cuanto la ve asomarse a su página del álbum familiar. Una voz casi imperceptible rasga la membrana del tiempo para decirle:

“Por lo que más quieras, no permitas que mi tío tu bisabuelo siga entrando por las noches en mi habitación. Hazlo ya, si no quieres seguir padeciendo esos espantosos ataques de pánico”


María, con su abanico y su sonrisa amplia 


Este texto lo escribí inspirándome en María Iglesias, que me acompañó en el trabajo de escarbar en las raíces de mi árbol genealógico muchos años después de ser mi amiga de infancia y adolescencia guitarrera. Ayer nos dejó. O eso nos quiere hacer creer lo que conocemos como realidad. Pero como ella había hecho del acto de acompañar el sentido de su vida, yo sé que me va a seguir acompañando hasta que yo también simule mi partida. 

Buen viaje, María.

Copio el estribillo de aquella canción que me descubriste y que tocábamos juntas hace tanto tiempo. 


Més lluny, sempre aneu més lluny,

Més lluny de l'avui

que ara us encadena.

I quan sereu deslliurats

torneu a començar els nous passos.

Viatge a Ítaca, Lluis Llach ( letra de Kavafis) 



6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias Isabel, la vamos a echar mucho de menos. Ella era luminosa, y las que la hemos conocido, sus compañeras del colegio en nuestro caso, hemos tenido el privilegio de ser testigos de esa sorprendente luz que desprendía, que quedará prendida en nuestro interior. Como dice una antigua canción celta:" ...y hasta que volvamos a encontrarnos, que Dios te sostenga suavemente en la palma de su mano"
      Descansa en paz, María, en esa paz que ya habitaba en ti.

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  2. Esa mirada es una mirada extraña, es verdad... es lo primero en que te fijas al ver la foto, ¿verdad?

    Los albums familiares siempre mienten, escoden tantas mentiras y tanto dolor...

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    1. Esa mirada me persiguió durante mucho tiempo, hasta que me animé a hacer un viaje al otro lado del planeta para ir a entrevistar a la hija de esa niña y averiguar los secretos y las mentiras de las que hablas. Es muy impactante comprobar cómo nos habitan nuestros antepasados. Y cómo existe una continuidad de vasos comunicantes entre generaciones. No me arrepiento nada de haber escrito una crónica novelada de esas raíces, que seguramente nunca verá la luz. Fue como poner luz a unos cuantos rincones de ahí adentro, de ahí atrás. Mi amiga María fue una de las pocas personas que la leyó y me dio algunas claves importantes.La arqueología familiar como una de las bellas artes. Gracias por pasarte, otra vez.

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  3. A mi, por el contrario, me da miedo esa arqueología, a veces he captado miradas, silencios en medio de ciertas conversaciones a los que me hubiese gustado poner voz, investigarlos... pero daba la sensación de que se abría un abismo que podía separar a la familia... así que esa es mi familia, un montón de silencios.

    Gracias a ti,

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    1. Te diré que en mi caso no doy a conocer ese texto para no herir susceptibilidades. Pero la investigación la tenía que hacer, me lo pedía el cuerpo ( ¿o quizás era el alma? )

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