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domingo, 25 de enero de 2015

Mariposas nocturnas, finalista anual en ENTC


En un oscuro café del centro, un hombre y una mujer acaban de sentarse en la esquina de la barra del bar. La mujer lo observa con curiosidad. El ventilador gruñe en lo alto.
El hombre se despliega en su propia exposición. Pareciera que teje una tela con sus palabras. Se explica a sí mismo desde los orígenes, muestra los mapas de su itinerario vital: detalles de la infancia,  viajes  y servicio militar. Utiliza aumentativos para realzar sus hazañas, diminutivos para disimular sus errores. Dibuja su perfil con precisión. Inocentemente se entrega a la meticulosa exhibición de sus vísceras, la piel transparente, los ojos brillantes.
Suenan las doce de la noche, el calor sigue siendo pegajoso.
La mujer lo empieza a observar con la mirada aburrida de un entomólogo que acaba de tropezarse otra vez con una especie de lo más vulgar, un insecto enredado bajo la crisálida que él mismo ha urdido.
Mira el reloj, otro ciclo se ha completado. Se levanta y lo abandona en su metamorfosis inversa de mariposa a oruga.
El aire caliente entretenido por el ventilador contempla la escena.




Este microrrelato ha quedado entre los 12 finalistas anuales del estupendo certamen Esta noche te cuento, junto a los relatos de Mei Morán , Asun Gárate, Paloma Casado , Raquel Lozano, Gabriel Bevilaqua , Lola Pacheco, Miguelángel Flores, Mercedes Jimenez , Rafa Olivares y Maria Sergia Martín. El día 28 de febrero se celebrará la fiesta anual de reencuentro de los participantes y entrega de premios, en Santander. ¡ Ya tengo los billetes! 

martes, 20 de enero de 2015

¿Queréis hacer el favor de callar? / Voleu fer el favor de callar?

        El profesor es joven. Demasiado joven. Muchas ganas pero, todavía, poco oficio. Se muestra duro por pura inseguridad: obviamente tiene pánico a que "se le desmadre " la clase ; sus alumnos sólo tienen siete años menos que él y les tiene que explicar la física de 3º de BUP.
Es una mañana tórrida de finales de mayo. Reina un silencio sospechoso al entrar en la clase. Junto a la mesa del profesor hay una especie de castillo de sillas  en equilibrio inestable. Nota un martilleo súbito en su cabeza: ¿Quién lo ha hecho? ¿Cuándo? ¿ Cómo?  Miradas llenas de sorna, expectantes. ¿ Cómo reaccionará el  joven-profesor-que-se-cree-muy-listo?.
 Con manifiesta incomodidad, comienza la bronca. Tono solemne y elevado. Interpela a unos y a otros. Unos exhiben su mejor cara de sumisión, otros sonríen con la mitad de la boca. La cosa se ​​anima. Algunos comienzan a hablar auto-exculpándose  (¿auto-inculpándose, pues?).Otros  replican. Se empiezan a mezclar los argumentos. Todo se desordena como una baraja de cartas antes de empezar la partida.
La situación se pone complicada para el profe-joven-que-quiere-tenerlo-todo-bajo-control. En un intento de reconducir la situación, emite un imperativo contundente: ¿Queréis hacer el favor de callar?  Pero lo que oyen sus  alumnos – que ya llevan quince minutos sin clase – es otra cosa. De la boca del profe- joven-que-controla-menos-de-lo-que-quisiera  sale algo parecido a : " ¿fereis  cerfavor ze callar?" ... con voz chillona y un gallo justo en medio de la frase. Silencio de tres segundos.  Algo hace click en la cabeza del profesor y rompe a reír;  a continuación toda la clase hace lo mismo, una explosión de carcajadas rompe la tensión. Y el aire cambia de densidad, el rictus contraído de la cara del profe se relaja. Tras una reflexión no demasiado convincente sobre lo que se puede y lo que no se puede hacer en un aula, consigue impartir  un poco de clase ese día.
Eso sí, al día siguiente el  profe-joven-que-cree-que-cuanto-más-mejor  rellena la pizarra con las ideas de los grandes de la física cuántica :  De Broglie , Heisenberg y Schrödinger;  la clase termina con la ecuación de onda . Una pequeña venganza,  que ¡entrará en el examen!

En la presentación de Martorell con los alumnos y profesores que leyeron. ¡Gracias!


          El professor és jove. Massa jove. Moltes ganes, però encara poc ofici. Es mostra dur per pura inseguretat : òbviament té pànic que "se li descontroli " la classe. Els seus alumnes només tenen set anys menys que ell i els ha d'explicar la física de 3r de BUP.
És un matí tòrrid de finals de maig. Regna un silenci sospitós en entrar a la classe. Al costat de la taula del professor hi ha una mena de castell de cadires en equilibri inestable. Nota un martelleig sobtat en el seu cap: Qui ho ha fet ? Quan? Com ? . Mirades sornegueres, expectants. Com reaccionarà el jove-professor-que-es-creu-molt-llest? .
 Amb manifesta incomoditat, comença la bronca. To solemne i elevat. Interpel·la  uns i altres. Uns exhibeixen la seva millor cara de submissió, altres somriuen amb la meitat de la boca. La cosa s'anima . Alguns comencen a parlar auto-exculpant-se ( auto-inculpant-se, doncs ?). D’altres repliquen. Es comencen a barrejar els arguments. Tot es desordena com una baralla de cartes abans de començar la partida.
La situació es posa complicada per al profe-jove-que-vol-tenir-tot-sota-control. En un intent de reconduir la situació, emet un imperatiu contundent: Voleu fer el favor de callar? Però el que senten els seus alumnes- que ja porten 15 minuts sense classe és una altra cosa. De la boca del profe -jove-que-controla-menys-del-que-voldria surt alguna cosa semblant a : " Fols felfavor fe callar " ... amb veu cridanera i un gall al bell mig de la frase. Silenci de tres segons. Alguna cosa fa click al cap del professor: Esclata a riure. A continuació tota la classe fa el mateix , una explosió de rialles trenca la tensió. I l'aire canvia de densitat , el rictus contret de la cara del professor es relaxa . Després d'una reflexió no gaire convincent sobre el que es pot i el que no es pot fer en una aula, aconsegueix impartir una mica de classe aquest dia .
Això sí , l'endemà el profe-jove-que-creu-que-quant-més-millor omple la pissarra amb les idees dels grans de la física quàntica : De Broglie , Heisenberg i Schrödinger ; la classe acaba amb l'equació d'ona . .. Una petita venjança , que  entrarà a l'examen !


sábado, 10 de enero de 2015

Libro de microrrelatos de Beatriz Alonso ¿Bailamos?

Beatriz Alonso presenta su primer libro de microrrelatos el próximo viernes 16 de enero en Madrid. Los micros de Beatriz son  especiales, muy especiales. Para muestra este baile.  http://editorialnazari.com/es/catalogo/593




Toxic ( versión de Melanie Martinez) 



                                                                              ¿BAILAMOS?

                 Pedro no me ha llamado. Esta vez va en serio. Tengo que buscar un punto fijo, si no, pierdo el equilibrio. Pirueta a la derecha. Que no soy lo que esperaba, que soy una decepción. Y ahora, mirando el mismo punto, doble pirueta a la izquierda. Todo me da vueltas, pero yo no pierdo de vista esa grieta en la pared: mi punto de referencia. Chassé, chassé, salto con giro, me agacho. Que no me soporta, que cualquier verdulera es mejor que yo. Plié, relevé, aguanta ahí sin pestañear. Que mis clases de baile son una pérdida de tiempo, como todo lo que yo hago. Cadera, cadera, costillas, costillas, traspiés. Y yo siempre dándole la razón. Voy a perder el paso. Al suelo, piernas en alto. No puedo más… Círculos con las piernas. Sonríe. No puedo. ¡Arriba! Allá voy: pirueta, relevé, pirueta, al suelo, yo tampoco te quiero. Aplausos. Hasta nunca. Ovación.






miércoles, 7 de enero de 2015

Vértigo





          Aparte de las máximas autoridades del país, nadie más puede ocupar el palco principal de la exquisita Ópera del Budapest durante las representaciones, por muy rico o famoso que se sea. Este fastuoso y amplio palco fue diseñado y construido para servir de marco a la presencia del emperador Francisco José y su esposa Elizabeth, la empalagosa Sissi.
         Cuentan que la imperial pareja usó el palco una sola vez. Al verla, Francisco José consideró -muy enfadado, por cierto- que aunque se había cumplido el requisito de que fuera menor que su Ópera de Viena, no se había respetado la condición implícita de que fuera menos bella.
       Elizabeth, en cambio, aprovechó que su marido estaba indignado para recalcar que le gustaba muchísimo y confirmarlo visitando la ópera en múltiples ocasiones acompañada por su amante local. En estas visitas “anónimas” no pudo, por supuesto, usar el palco central. Tuvo que decidirse por otro. Sissí no dudó en elegir el palco lateral situado sobre el escenario, que aunque con escasa visibilidad, era donde Ella estaba más visible para el público. Un público al que se debía y para el cual se desvivía haciendo maratonianas sesiones de gimnasia que la conservarían delgada y eternamente joven.
        Una sola vez en la historia se hizo una excepción en cuanto al uso del palco principal. Fue durante el rodaje de “Evita”. Madonna alquiló todo el edificio para filmar algunas escenas de interior. La ópera de Budapest hizo las veces del Teatro Colón de Buenos Aires en la película. Madonna fue Evita y ocupó en el palco principal acompañada de un jovencísimo Antonio Banderas.
       Uno de los días del rodaje la reina del pop se sintió especialmente cansada. Probablemente -pensó- se debiera a que había aumentado demasiado la intensidad en la última serie de ejercicios con pesas que cada mañana realizaba como una necesidad ineludible antes de enfrentar la jornada.Ese día se rodaba una escena en la que saludaba a su pueblo desde el palco central. Al empezar la toma y asomarse al palco sintió un ligero vahído, un vértigo  impropio del dominio total que solía ejercer sobre su propio cuerpo.
       Durante un instante, aprovechando ese delirio de suplantaciones y la hipoglucemia de la actriz, Sissi y Evita se colaron en el palco. Madonna notó cómo dos manos pálidas y delgadas se unían a la suya y saludaban al mismo tiempo a los nobles del imperio austrohúngaro, al pueblo argentino y a los extras que aplaudían a esa mujer, a esas mujeres,  con auténtica adoración.
    

jueves, 1 de enero de 2015

La sirenita





                   Decir que las sirenas y los peces tienen branquias no es del todo correcto, pero no se me ocurrió otra alternativa. Es difícil convencer a una niñita de tres años que por encima de cualquier cosa desea ser una sirena, de que no debe intentar imitarlas. Me confesó que planeaba “ahogarse” debajo del agua  para así poder nadar como las sirenas. Le ofrecí otras opciones para disuadirla: princesa, hada, e incluso algún animal terrestre de los que tienen pulmones … pero después de ver la segunda parte de la sirenita no aceptaba otro destino. De nada sirvió explicarle que las personas no podían vivir bajo el agua, y que por otro lado las sirenas no podían vivir en tierra firme, ni siquiera en las piscinas o en las bañeras, imagínate todo lo que se pierden: los columpios, los juguetes secos y brillantes, las camitas limpias, las chuches…  Todo-en el mundo de las sirenas- estaba mojado, resbaladizo, frío. No era tan cómodo ser sirena. Y los peces no son ni la mitad de divertidos que los perros o los loros.

              Mientras trataba de contestar a su “¿por qué?” me miraba con ojitos soñadores a la vez que deslizaba el dedo en la espiral de uno de sus  bucles. Nada convencida, en absoluto resignada. Ella ya sabía lo que eran los pulmones, pero nunca había oído hablar de eso por lo que ahora suplicaba, apretando los puños, cerrando los ojos, con la desesperación y el deseo de una carta a los reyes: ¡yo quiero tener branquias!