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martes, 25 de febrero de 2014

El arte de hacer posible lo difícil

                                     



Melchor depositó el cargamento de oro. Miró fijamente a los ojos del Bebé y en un instante todo el Nuevo Testamento pasó ante sus ojos como por arte de Magia.
De regreso rumiaba cabizbajo una de las sentencias del Niño. Esa maldita frase le impresionaba mucho más que todas sus hazañas, los amigos rarísimos, la cruenta pasión y el sorprendente truco final.
Al llegar a Oriente mandó construir una aguja gigantesca, que plantó a la entrada de su reino. Desde entonces sale cada Navidad por el ojo de la aguja- con su  camello cargado de lingotes-sin ningún remordimiento de conciencia.


Este relato ha quedado finalista en el concurso de Wonderland de ràdio 4 esta semana. 

martes, 18 de febrero de 2014

Mujercitas

                                                                                                Ilustración: PAWLA KUCZYNSKIEGO


Sobrevivir a su propia adolescencia le dejó como secuela una terrible confusión respecto a su feminidad. Hoy, después de pasar un mes entero atiborrándose de estrógenos, se dirige al hospital para donar unos cuantos ovocitos. Con el dinero que consiga en la transacción podrá, por fin, implantarse unas tetas de silicona de la talla cien.  

miércoles, 12 de febrero de 2014

Mariposas nocturnas

En un oscuro café del centro, un hombre y una mujer acaban de sentarse en la esquina de la barra del bar. La mujer lo observa con curiosidad. El ventilador gruñe en lo alto.
El hombre se despliega en su propia exposición. Pareciera que teje una tela con sus palabras. Se explica a sí mismo desde los orígenes, muestra los mapas de su itinerario vital: detalles de la infancia,  viajes  y servicio militar. Utiliza aumentativos para realzar sus hazañas, diminutivos para disimular sus errores. Dibuja su perfil con precisión.
Inocentemente se entrega a la meticulosa exhibición de sus vísceras, la piel transparente, los ojos brillantes.Suenan las doce de la noche, el calor sigue siendo pegajoso.
La mujer lo empieza a observar con la mirada aburrida de un entomólogo que acaba de tropezarse otra vez con una especie de lo más vulgar, un insecto enredado bajo la crisálida que él mismo ha urdido.
 Mira el reloj, otro ciclo se ha completado. Se levanta y lo abandona en su metamorfosis inversa de mariposa a oruga.  
El aire caliente entretenido por el ventilador contempla la escena.

                  El fotomontaje "Metamorfosis" es de Oriol Jolonch, con el permiso del autor

                           

Este texto ha sido mi propuesta de este mes para Esta noche te cuento, bajo el lema "En la fiesta de máscaras"  http://estanochetecuento.com/mariposas-nocturnas/
Finalmente ha resultado seleccionado. 
http://estanochetecuento.com/resultados-de-febrero/
Estoy muy contenta.¡Gracias al jurado y muchas felicidades a los demás galardonados!. 
La ilustración es de Sara Lew

miércoles, 5 de febrero de 2014

El regalo


                                                                Oleg Trofimov/contemporary Russian artist/Rainy Day in Paris.

La calle comercial se extiende ante ella como una alfombra. Es temprano, hace un frío desapacible, todavía sin rayos de sol que suavicen la mañana del día de nochebuena. Los propietarios de los comercios levantan las rejas de seguridad. Un corredor atraviesa la calle echando por la boca algo que recuerda al humo de una locomotora.
Lucía entra en una tienda de ropa de caballero.
-No sé, esta corbata me gusta mucho, pero es una prenda tan personal...me lo voy a pensar y vuelvo más tarde.
Colores que parpadean incansables. Villancicos vomitados por altavoces que espían con ojos cuadrados e indiscretos. Pero hoy pretende sentirse privilegiada: los niños están con su marido y puede dedicar la mañana a comprar ese último regalo con el que no contaba.
Siguiente parada: colonias. Minotauro le convence, aunque no sabe si por el aroma o por el nombre. Pero quizás sea un perfume excesivamente juvenil para él. Sale de la perfumería con un incipiente dolor de cabeza. La calle empieza a llenarse de náufragos navideños. Un perro sin collar marca su territorio en una esquina. Una anciana pasea del brazo de una mujer con rasgos de india. El vendedor de cupones tiene la nariz roja y los ojos desorientados. Otro corredor.
Lucía entra en cinco tiendas más. El dolor de cabeza difunde a las articulaciones. El caparazón de la música se agrieta y las ideas que acceden a su mente le producen un ligero escalofrío.
No se decide. No sabe qué le podría gustar. No quiere parecer demasiado obsequiosa, pero tampoco una rácana. Cómo ser original sin pecar de extravagante. La última tienda: una pastelería. Sale con una enorme caja de bombones. Deja la zona comercial como si bajara de un tiovivo: con las piernas temblonas y unas décimas de fiebre.
Llega a su casa. No hay nadie. Habrán ido al parque. Respira hondo, se sienta en el sofá. Coloca la caja en su regazo. Observa fijamente el paquete. Los dedos de sus manos empiezan a deshacer el envoltorio, al principio con delicadeza, después con violencia. El papel vuela en pedazos hacia el suelo y un bombón relleno de licor explota en su paladar. Sus manos han decidido que no va a regalarle nada a ese ginecólogo que tan amablemente la ha atendido y que va a acelerar los trámites para extirparle ese bultito que le acaban de detectar en el pecho.



Dedicado a Beatriz Alonso, por las felices coincidencias.Y por los aniversarios especiales.

Con este relato he quedado finalista en el II certamen 400 palabras, de la entidad 400 metros.