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viernes, 15 de noviembre de 2013

Matrioskas


Mientras le arranco pelitos de la barbilla con unas pinzas, mi madre me cuenta que recuerda cuando ella lo hacía con la suya. Ésta le decía: “la penúltima sorpresa es que te salga barba cuando te haces vieja”.  Me explica que cuando la depilaba estaba convencida de que a ella nunca le pasaría.
-¿Por qué? – pregunto- ¿Pensabas que morirías más joven?.
-No, simplemente pensaba que esto a mí no me ocurriría.

Sonrío y me veo a mi misma en un futuro no muy lejano. En la escena,  mi hija está depilándome. Yo le advierto de las sorpresas de la vejez.


4 comentarios:

  1. También lo recuerdo, así como rascar la espalda de mi abuela. Lo que hace falta es eso, llegar a viejo. Dice la penúltima. Creo que la última es que tus hijos te cambien los pañales, ahora andamos en eso con mi suegro.

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    1. Pues si , la última es que tus hijos , para los que en algún momento has sido un pilar en el que apoyarse, te vean y te acompañen en tu máxima vulnerabilidad. Es así.Y quizás tenga algún sentido, aunque nos cueste asumirlo. Muchos ánimos y mucha entereza para vivirlo, Javier.

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  2. ¡Cuánto sentimiento en tan poco espacio, Paz! Me gusta como plasmas ese golpe que nos dan los recuerdos cuando nos vemos reflejados en nuestro propio pasado.

    Un abrazo,

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    1. Estoy convencida de que estamos habitados por todos nuestros antepasados, Pedro. Si además las madres y las abuelas viven lo suficiente, tenemos el privilegio de poder comunicarnos con una o dos muñecas de las que al principio nos contenían y acabamos conteniendo en nuestro interior.Creo que no se me entiende mucho, pero yo igual lo digo. Y también un abrazote

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