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sábado, 9 de marzo de 2013

Herencia



Antes de ponerse el pendiente frotó el metal que rodeaba el zafiro con un bastoncito impregnado en líquido para limpiar plata. Cientos de estratos de tiempo levantaron el vuelo dejando la superficie luminosa y desnuda. Se acercó, curiosa, y la joya le devolvió el rostro adolescente de su abuela probándose el pendiente ante un espejo. 
    



Gracias a María Paz Ruiz por sugerirme la idea de que las muñecas rusas son un buen símbolo para los árboles genealógicos. No sabía dónde colocar esta preciosa foto de mi sobrino Elías y ahora ya está con su texto.

( Este microrrelato fue uno de los seleccionados para la antología Mar de Pirañas) 

2 comentarios:

  1. Bello recuerdo y bella ilustración para estas matrioskas tan coloridas.
    Saludos

    Anna

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    1. Gracias Anna , fue un gusto conocerte ayer y compartir bocadillos de jamón y charla contigo.

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